Cuando todo parecía destruido, cuando todo parecía irreparable, cuando no había forma de seguir o de salvarme, tú llegaste como un rayo de luz, tú llegaste como una bendición, un ataque de inspiración, de recuperación, llegaste y ahora no quiero perderte, no me hago a la idea, no podría vivir sin ti, no sé.
Eres para mí la mujer más bella, eres para mí, mi universo y tu sonrisa mis estrellas, esas que iluminan mi camino, cuando estoy solo o me cuidan cuando estoy dormido.
Eres tú mi escudo y mi espada, eres mi defensa impenetrable y mi fuerza desesperada.
Eres tú la que llegó y cambió a mejor lo que una vez fui, la que mejora lo que soy, y la que me inspira lo mejor para ser; no sé, eres el cielo más bonito que he llegado a ver.
Eres tú mi noche envuelta entre mis sábanas, tu piel es un mapa que quiero descubrir, y tus besos mi elixir, mi secreto de vivir.
Me gusta hacerte sonreír porque yo a tu sonrisa le debo más de una, quiero pasar noches a tu lado, abrazados viendo la luna.
Palabras que a tu lado no son nada, rimas que demuestran lo que siento, letras ordenadamente colocadas, para ti mi salvación, la que destruye mis lamentos.
Y tú eres la que hace que sonría como un bobo, la que me tienes aullando cada noche como un lobo, por ti.
Te amo mi pequeña princesa.
O4.
M.
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