domingo, 13 de enero de 2013

Tú.

No hace falta que seas como los demás, no hace falta que seas perfecta, que te sientas menos que alguien, que te subestimes. No hace falta que te sientas débil, tampoco que te castigues o que sufras si has hecho algo mal, si has cometido un error o muchos. No hace falta que no te sientas preciosa, que no veas tu belleza. No hace falta que te sientas sola, que te encierres. No hace falta que tus lágrimas caigan, hasta que te quedes sin ellas. No hace falta desconfiar, no de los demás, sino de ti misma, sentirte insegura. No hace falta que sólo veas tus defectos y no veas más allá de ti o de las cosas que haces y puedes llegar a hacer. No hace falta que tú sonrisa se apague..

Tú no eres cómo los demás, al igual que los demás no son cómo tú,  eres única, distinta al resto, especial, a tu manera, tu propia personalidad, tu propio estilo. 
No eres menos que nadie, todo lo contrario, eres diferente a todos, y eso es demasiado. No eres débil, puedes tener tus debilidades, tus momentos tristes, melancólicos, sentimentales, pero eso no te hace ser alguien débil; eres fuerte. Si estás mal, sigues adelante, si alguien está mal, preocupado, triste, sacas parte de tu tiempo en intentar ayudarles, eres humana, y nadie puede con todo pero tú demuestras que podemos sacar fuerzas de dónde no las hay. 

Has cometido errores, puede que muchos, puede que pocos, no lo sé, pero todos lo hemos hecho más de una vez, sino seríamos máquinas, automáticos, perfectos, y nadie en este mundo lo es, no te encierres en ello y céntrate en que has conseguido superarlos, en que has aprendido de ellos y que no volverán a pasar. La perfección no existe, tan sólo es una utopía o incluso una pesadilla de todos nosotros. 

Eres hermosa digan lo que digan, no te creas habladurías o dudas ante tu belleza, tan sólo es envidia, tanto cómo el exterior, tus ojos, tu boca, tu pelo, tu piel; cómo por tu interior, tu personalidad que rompe los moldes de la sociedad, desafiante, lista, culta, sincera, honesta, sería, graciosa, atenta, discreta, tímida... 

No estás sola, todos los que estamos a tu alrededor te queremos por como eres, por lo que haces y como lo haces, a tu manera, simplemente tú. Tus lágrimas rozando tu piel es lo último que desearíamos ver, por cualquier motivo, aunque eres libre de hacerlo. Verte llorar podría destruir cualquier alma, entristecer hasta el mejor momento,  oscurecer hasta el más claro día, y envolver de frío hasta el más cálido. 

No desconfíes de ti misma, en cualquier circunstancia, a cualquier hora, hagas lo que hagas, siéntete segura, confía en ti, tú puedes, nada es imposible, y tú no eres menos para no conseguir lo que te propones. Marca tus metas, y cumplelas, siempre confiando en ti, cómo yo lo hago. 

Tus defectos y cualidades te definen, te hacen ser quién eres, única, distinta, especial.

Los días son tus páginas, los argumentos son cada pequeño detalle del estos, y tu personalidad tu firma. Escribe el libro de tu vida viviendolo al máximo, pero no dejes que la tristeza sea la portada, o envuelva cada página, cada día. 

-Sonríe y sigue adelante, que aún quedan páginas por escribir. 

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