¿Un adiós? Prefiero un hasta luego.
Recuerdo el primer día que hablamos, no la fecha concreta, pero si recuerdo que fue en inglés, me senté a tu lado y primero no hablábamos, pero pasados los minutos, nos reíamos de cada cosa, de cada estupidez, recuerdo bien ese día, y a partir de aquél entonces, me has caído fenomenal, tan bien en tan poco tiempo que ya te considero un hermano. Gracias por permitirme haberte conocido y poco a poco ir conociéndote mejor, sorprendiendo cada día y con esos días inigualables e inolvidables, junto a ti, tú que nos haces feliz. Recuerdo cuando cantabas a los cuatro vientos Bon Jovi, o decías, 'venga que pongo musicote' esas risas contigo, o cuando me llamas 'negro', o dices 'pues te reviento'.
Cuando estás por esas tierras irlandesas y te vuelves un Leprechaun, todos aquí contamoslos días para que vuelvas, esperamos verte un día aparecer en la puerta del instituto de sorpresa, y cuando estás aquí, ¿que más podemos pedir?
Sé que las palabras no pueden expresar todo, pero es una forma de decirte lo mucho que significas para mí, y para todos. Gracias por todo Sebastián, muchísimas gracias, nunca me cansaré de dartelas, y espero verte muy pronto hermano, que aún nos quedan muchas cosas por hacer y muchos veintiunos que echar.
Esto no es una despedida permanente, ni un 'Adiós', es un 'Hasta luego', un 'te veré pronto'.
Una vez más, gracias por todo hermano.
Un abrazo, Negro. Cuídate.
Te quiero tío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario